6/09/2011

Una mañana sin conexión en la oficina...

Hacía frío en la calle, pero ella no lo sentía.

Y no porque en el salón estuviera conectada la calefacción, sino porque con sólo mirar sus ojos bastaba para que una sensación de calorcillo y abandono recorriera su cuerpo.
Pero no era suficiente, quería más y él lo sabía.

Quería abandonarse y ser la esclava sumisa de sus manos, su boca, sus apetencias.
El, con aire de desgana, se levantó de la mesa donde compartían vino y confidencias diciendo que era hora de salir a cumplir con ciertas obligaciones en la calle.
- Si quieres me acompañas - condescendió como si no le importara mucho su respuesta- pero algo en el brillo de sus ojos hizo que ella se vistiera a la velocidad del rayo.

Un jersey amplio, una falda de vuelo y botas altas. Maquillaje el justo. Cinco minutos escasos.
- Ya estoy. ¿Nos vamos?
- Vamos niña.

Atravesaron el salón,y al llegar a la puerta de la calle cuando ella fue a abrir la cerradura, sintió su mano aprisionándole la muñeca por detrás mientras le susurraba:

Espera…

Y se quedó quieta, muy quieta. Esperando.
Sintiendo como él deslizaba una mano por detrás de la rodilla en círculos dulcemente agónicos recorriendo su muslo, mientras que con la otra la seguía reteniendo obligándola, sin opción a protestar, a apoyarse a dos manos contra la puerta.
Indefensa, el cuerpo arqueado y abierto ante él. Y allí se quedó.




Con los ojos cerrados, con los pezones pellizcados por una mano, con su aliento en la nuca, sintiendo esa humedad que él siempre le proporcionaba entre los muslos, queriendo más, necesitando más…hasta que le subió la falda, la cogió de la cintura para acomodarla a la altura de su polla y la atravesó de un golpe.

Se corrió enseguida dentro de ella, con pocas y salvajes embestidas, y él mismo acomodó sus bragas, abrió la puerta y le dijo:

-Las damas primero…

Y mientras temblorosamente echaba las llaves de la puerta, él seguía torturándola susurrándole con voz ronca al oido:
- Quiero que pasees conmigo por la calle sintiéndome dentro aún; mojada, insatisfecha y anhelante.Que te brillen los ojos y que todo el mundo se de cuenta de que te follo cuando quiero y que me deseas.

Y te voy a llevar al restaurante que te gusta…a completar la faena debajo del mantel.

9 comentarios:

Enma dijo...

Es excitante jugar a los sumisos.
A mi me gusta al contrario, cuando lo descubrí fue toda una sorpresa para mi y para el :)))

Pilar dijo...

El paseo promete, sin duda.

Ratos dijo...

ENMA Es excitante jugar.

Pero te confieso que no tengo muy claro que esta escena tenga connotaciones de sumisión. Más bien un quid pro quo.
Claro que juego con ventaja porque la protagonista me es muy familiar y sé cómo acaban sus paseos.

Me encantan las sorpresas por cierto. No me extraña que esteis encantados.
Gracias por venir. Me gustas mucho, ya lo sabes.

Ratos dijo...

PILAR Ya lo creo que promete. Me acabas de inspirar una maldad.

Blog A dijo...

Algo de sumisión tiene, la escena en la que te deja con las ganas..y quiere mostrar a todo el mundo que le deseas y que te folla cuando quiere el mmm, es de lo más excitante..el marca los tiempos ese es el juego, otro día los marcas tú.. claro que tu sabes que no estas siendo sumisa, es un juego, jajaja

Ratos dijo...

Pues mi querida Montse (A); tienes toda la razón.

Supongo que ella lleva media vida jugando sin saberlo...

Bubo dijo...

A mi jugar me gusta siempre que no haya hostias de por medio.

Ratos dijo...

Estimado BUBO, ni de coña.
Eso ni se contempla, ni se contemplará en esta casa.
Ni siquiera con un relato absolutamente ficticio. Se me ocurren miles, pero me niego.
El dolor no me produce placer; ni en la vida, ni escribiendo.

AN... dijo...

Oye pero que buen rollo se respira en esa oficina , no sabrás si queda algún puesto libre ....
Me gustan los juegos y el de sumisión es de los que mas ponen. Hummmn El contemplar su cuerpo desnudo bellamente complaciente , atada a la cama , con los ojos vendados , ver como se eriza su piel al rozar sus pezones con tu pene y acariciar su clítoris con tu glande , hasta que veas como se humedece , ... Saber que puedes poseerla con fuerza desmedida , que puedes devorar su sexo sin contemplaciones ......, paro que se me va el panchito . ...que lo veo bien lo del rollito sumisión .