11/27/2011

Cuerpos...

Nunca  fui  fetichista al uso.

Por eso jamás pensé que tan sólo con ver tus manos fantasearía mil y una cosas contigo.
 Que desearía perderme sin miramientos ni explicaciones en unas sábanas arrugadas y sudorosas.


Tus manos  siempre han vivido carentes de cuidado . Peludas, desterradas de los cánones de belleza. 
 Dedos rudos, muñecas gruesas de ademanes bastos y sin la gracia que se le exige "a un posible". 
Manos despreciadas por muchas mujeres que exigían "dedos finos de oficinista".

…Hasta que encontraste mi cuerpo. 
Y tus manos se convirtieron en un tesoro que guardar bajo siete llaves.

 Mis pechos breves, sin gracia ni misterio, florecen al ritmo animal de tus pellizcos en mis pezones.  

Mi boca es  una pizarra en blanco en tus manos.
Tú marcas  el ritmo de la fiesta.   
Con tus manos escribes cada vez que se te antoja,  un cuaderno de bitácora hasta tu polla.

Y  por ahí abajo ando siempre perdida  – y rendida a tí-, y mis labios  no dejan de amarrarse a tu tótem que me da la vida. 
Y tus manos ahí siguen en el aire...por si tienen que que tirarme  del  pelo y enseñarme el atajo a tu explosión final ...(porque los hombres sois así de inmediatos y porque me dejo atrapar excitada contigo).

Siempre marcas  el ritmo con el que quieres disfrutar ese ratito de mi rendición incondicional… ¡y tanto nos gusta, que durante los segundos en que te corres somos  los únicos dueños de nuestra existencia!

Tú no ganas, yo no gano. Ganamos los dos esta batalla gastronómico-festiva.

 Y luego haces frente a  mis pezones anhelantes, mi coño húmedo y abierto, mis ganas de VIVIR.

Adoro ese calor momentáneo que me das:
Escalofríos, deseo, ritmo,  sudor, sabor a hombre…¡no tiene parangón con nada!




Y como va de cuerpos...

El pregón que un día inauguró la fiesta de mis arañazos en tu espalda… estuvo  en tu  CABEZA.

11/01/2011

¿Truco o trato?

Caminando por la calle y sola taconeaba a su ritmo con cierta imagen de pin up trasnochada.

Medias negras vintage de costura, minifalda, y un guardapolvo hasta los tobillos del color de la noche que iba dejando una estela a su paso cual vuelo de cuervo.
Cuando se mezcló con ellos tenía mucho y bueno donde elegir.
Desde un Slash mucho más joven y con menos huellas de decadencia, a un enterrador que guiñaba el ojo a toda rubia que pasara a su lado.

Se decidió por el “Cirujano sangriento”. Entre tanto fondo tétrico, su bata blanca cuajada de parches carmín destacaba sus ojos negros.

Al margen de que fue el único que tuvo la poca originalidad, pero insensatez de preguntarle mirándola a los ojos:

- ¿Trick or treat, brujita...?

- Si me enseñas algún truco nuevo... haremos un trato.

Y con una mochila llena de promesas recorrieron bares. Vomitando recuerdos y sin pronunciar sus nombres.





Cuando llegaron a los dominios del hospital , a la bruja sólo le quedaban encima los tacones, las medias y el deseo.
Al cirujano le faltó tiempo para arrancarse de la forma más primitiva pantalones, camiseta, y con la bata abierta, atravesarla con su polla sin tiempo de llegar siquiera al dormitorio.

Cayeron sin ningún miramiento en la alfombra del salón follando como locos, pero en algún momento el cirujano se dio cuenta que la perdía, que no estaba allí.


Y  la apresó de las muñecas con su mano enorme llena de saña febril y etílica. Girándola boca arriba, con esa mirada que tienen algunos hombres cuerdos segundos antes de cruzar la frontera...obligándola a mirarlo a los ojos mientras seguía bombeando caderas como si fuese su último polvo.

Y con rabia pronunció sus primeras palabras:

- Soy YO. Y estás aquí. ¡¡CONMIGO!!

Pero algo en sus ojos nostálgicos y heridos le produjo un ramalazo desconocido en algún sitio además de su entrepierna, y por estas cosas imprevisibles que suceden, acabó acunándola hecha un ovillo en su brazo izquierdo.

Pegada a su pecho ancho y confortable, y sufriendo a su modo por esa solitaria lágrima que intuía en sus ojos, mientras con mañas de amanuense trazaba los  dibujos más antiguos del mundo sobre su clítoris

Cuando gritó presa de un orgasmo baldío y triste , él se vació entero de esperma como un adolescente fuera de carne femenina, para después sin soltarla del abrazo, depositarla en su cama de soltero con infinita ternura.


Pero ella sólo necesitaba recuperar su escoba y marcharse. Y fue lo que hizo en silencio.
No podía,ni quería, ni siquiera necesitaba decirle que el suyo no era ningún disfraz de bruja.

Que simplemente paseaba su soledad esa noche vestida como todos los días...y él estaba allí…